10. marzo 2026

El TGV y soirees en Lille

Hoy vuelvo a abrir el blog, el blog que lo empezó todo. En otra más de las iteraciones del proyecto, pues hay que volver a abrir el blog. Nueva web, creo que es la tercera o la cuarta, ya no lo sé, y en ella, un pequeño espacio para el blog. En este caso, primero, un regalo a la comunidad.

Cuando empecé con el blog original por el año 201X, había terminado mi máster en administración y empresas hacía poco. El internet era un sitio, no joven, pero si inocente. Y la generación de contenido era importante. Lo sigue siendo hoy en día. En realidad, la mayor parte de la gente en las redes sociales nunca genera contenido. Sólo está ahí para ver. Desde detrás del visillo.

Luego, de los que generamos contenido existen dos tipos. A favor de lo bueno y los otros. Están los que no cuestionan nunca el relato oficial, que siempre apoyan lo que la manada dice. Y aquellos a los que nos gusta usar la información para generar una opinión propia.

Nuestra opinión puede estar igual de equivocada que la otra, pero al menos, dormimos con la tranquilidad de saber que es nuestra, que no nos la ha dictado nadie.

Hoy venía a contaros como coincidencias de la vida te llevan a sitios inesperados. Vamos aún más atrás en el tiempo. El año es poco importante, pero aúnera veterinario clínico a tiempo completo. Vivía en Londres, en la zona 3, que era lo más cerca que algunos nos podíamos permitir de vivir en una gran ciudad (para esos que piensan que el problema de la vivienda en las grandes ciudades es algo nuevo). En un barrio que, aun mejorando, hoy en día todavía es un poco peligroso de noche. Pero ese no era mi problema, porque trabajaba de noche, así que estaba seguro.

En aquella época el protocolo era cerrar la puerta del perímetro del hospital a medianoche. Para los que dicen que ahora las ciudades son peligrosas. Pero este tampoco era el tema.

Yo vivía en Londres y el Eurostar salía de Waterloo (al sur del río Tamésis), antes de que se trasladara a San Pancrás (al Norte), a uno de las estaciones de tren más bonitas del mundo, de donde sale el tren de Harry Potter.

Pero Waterloo estaba a unos 35 minutos de mi casa en tren de cercanías (la zona 3 en Londres es amplia). Y gracias a mi horario diferente en aquella época y mi afición a los trenes, solía viajar mucho a Lille a ver a mi amigo Sergio. A disfrutar de las soirées en su casa.

Salía de trabajar por la mañana, cogía una mochila y me iba al tren. Llegaba a Francia después de haber tomado un par de Duvel en el tren listo para disfrutar de la hospitalidad francesa. Una noche, una chica francesa, cuando le dije los idiomas que hablaba (por aquella época unos 3 o 4), me preguntó indignada porque no hablaba francés…

Y es en uno de esos días de post soirée que nació la idea del Máster. Mi amigo Sergio se dedicaba a la industria alimentaria (en realidad vendía semen de cerdo, pero eso por la noche no vendía igual), y me contaba como tenía la idea de hacer un máster en negocios, porque eso le daría mejores oportunidades de negocio. Claro, yo era veterinario de pequeños animales haciendo urgencias. No tenía ningún sentido. Mis compañeros de promoción se hacían sus residencias y buscaban unos diplomas y especializadades veterinarias que aún estaban en pañales.

Aun así, en mi cabeza resonó algo. Y me lancé a hacerlo. Lo iba a hacer online encima. Muchos no tienen idea de cómo era el internet hace casi dos décadas: la lentitud de la conexión, la calidad de las páginas web, y los ordenadores de aquel entonces. Sin embargo, lo logré.

Fueron dos años raros, mis compañeros de promoción eran ingenieros, abogados... Era el único veterinario. Todo lo que me decían era completamente nuevo. Actualmente, habría aprovechado mejor el Master. Más tarde descubrí que el máster se hace por los contactos, no por lo que aprendes. Que se lo digan a Urdangarín a donde le llevó el suyo.

El resto de la historia es más conocida, en un mercado sediento de contenido diferente, comencé a escribir artículos en una revista especializada de manera gratuita, de ahí me propusieron un libro, de eso libro salieron las charlas, de esas charlas salieron los viajes y eso nos lleva hasta hoy.

Sigo generando contenido, sigo cuestionando el relato común, sigo saliendo a cazar mamuts.

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